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11 febrero 2012 6 11 /02 /febrero /2012 12:33

 

Una conocida bodega argentina anunció el lunes el lanzamiento para abril próximo de una línea de vinos ’Leo’, inspirada en el futbolista del país Lionel Messi, tras firmar un acuerdo con la fundación del estelar jugador del FC Barcelona español.

"Este emprendimiento colaborará con la Fundación Leo Messi en pos de seguir construyendo proyectos focalizados en el cuidado de la salud infantil y el desarrollo educativo de los niños, acompañado con el deporte como fundamento básico en la lucha contra la vulnerabilidad", informó la bodega Valentín Bianchi en un comunicado.

Basada desde 1928 en la localidad de San Rafael de la provincia de Mendoza (oeste de Argentina), Bianchi exporta sus productos a unos 40 destinos, entre ellos Gran Bretaña, España, Estados Unidos, Canadá y Brasil.

Creada en 2008, la Fundación Leo Messi otorga becas de entrenamiento en Barcelona para médicos argentinos especialistas en el tratamiento de cáncer infantil y pediatría y coopera en la lucha contra el Mal de Chagas en la provincia de Santiago del Estero (norte de Argentina).

También colaboró con la recuperación de un predio deportivo en la ciudad de Rosario (310 kilómetros al norte) y lo hace actualmente en proyectos de educación a través de la práctica del deporte y en la mejora de las instalaciones de hospitales públicos infantiles en España y Argentina.

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20 septiembre 2011 2 20 /09 /septiembre /2011 12:25
 
La décima edición de Vinandino, la muestas que se realiza cada dos años en Argentina y que es organizado en forma conjunta por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y el Consejo Federal de Inversiones (CFI), finalizó con la entrega de premios en la capital mendocina, donde los máximos galardones correspondieron a vino producidos en Neuquén, San Juan y Rumania.

En el concurso, que es reconocido como el más importante del Hemisferio Sur (incluídos Australia, Sudáfrica, Nueva Zelandia y Chile), y de Latinoamérica, se presentaron 725 muestras de 12 países.

Junto a los tres grandes premios, 79 vinos lograron Medallas de Oro y otros 162 preseas de Plata.

Entre los máximos galardonados figuran un vino de Neuquén, otro de San Juan, y el tercero de Rumania.

El vino patagónico es de la Bodega del Fin del Mundo, de San Patricio del Chañar, y se trata de un Blend 2006 (Malbec, Cabernet Sauvignon, y Merlot).

El sanjuanino es un Cabernet Sauvignon 2009, denominado "Mil Vientos", de Bodega Merced del Estero.

Un país no tradicional en el mundo del vino como Rumania se alzó con el otro gran premio, en la categoría "vinos licorosos".

Se trata del "Lacrima Lui Ovidiu", una especie de Oporto.

En esta 10ma. edición se sumó a las jornadas de cata la sede Chilecito, en La Rioja, mientras continuó las de San Juan y Mendoza.

También hubo una nueva categoría: Vinos Caseros.

Las autoridades anunciaron su intención para la próxima edición, en 2013, llevar las catas también a otras regiones vitivinícolas del país como Salta y Neuquén.
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20 junio 2011 1 20 /06 /junio /2011 09:41

 

 

 

 

Pocos estilos, muchos vinos similares: cada vez más el estilo de un vino está atado a su precio y no al modo particular en que una bodega elabora su producto. Por ejemplo: si un tinto debe ser caro, aumenta la concentración y el uso del roble para distanciarlo de las otras gamas de precio. Si a esto se suma que se aplican las mimas levaduras seleccionadas, las mismas barricas y las mismas técnicas de elaboración, finalmente son más las semejanzas entre bodegas en competencia que las diferencias que las distancian. Así, en una cata a ciegas de un mismo rango de precios, es difícil encontrar vinos que sorprendan con gusto propio. López, una bodega que claramente atrasa, al conservar su estilo ha conseguido ser distinta y, paradoja si las hay, marcha a la vanguardia.

 

 

 

Más caro, menos sorprendente: contra todo lo pensable, las etiquetas más accesibles ofrecen hoy vinos más cambiantes. La ecuación lógica es que fuera a la inversa: que mientras más se asciende en precio, los vinos resulten más espectaculares y conmovedores. Pero la verdad es que no. Que para emocionarse en serio, sin dejar la boca aturdida y embadurnada de madera y abundante extracto seco, no hay que saltar la barrera de los 50 pesos. Salvo honrosas y pocas excepciones, claro.
Pocos blancos, más diversos: en los últimos 30 años la industria argentina se ha enfocado en la producción de vino tinto. De ahí que, precisamente por todo lo que se dijo hasta aquí, hoy los blancos ofrecen mejor oportunidad de hallazgos entretenidos al paladar. Si se busca frescura, saltos de estilos y cambios de sabor que hablen de una diversidad en el mercado, conviene probar la amplitud que ofrece nuestro Torrontés, y más aún Chardonnay o Sauvignon Blanc. Para encontrar esos mismos cambios en los vinos de color –claro que son bastantes más, también hay que decirlo- habrá que buscar mucho o apuntar a variedades de poca incidencia como Petit Verdot, Cabernet Franc o Pinot Noir.
Varietales sin varietalidad: que un vino ponga en la etiqueta Malbec, Cabernet o Syrah connota calidad. Pero la verdad es que la identidad de cada varietal –en especial en tintos, en especial en la alta gama- está bastante desvirtuada. Hoy es mucho más parecido un Malbec a un Cabernet a igual franja de precios, que a un Malbec de otro segmento. Y eso es así, porque las diferencias de estilo para cada gama de precio son más respetadas que las identidades varietales. En un sentido es lógico: ¿qué consumidor sabe distinguir un Merlot de un Cabernet? Lo paradojal es que el mercado insiste en varietalizarse.
Pinot Noir, el último tinto virgen: el título es exagerado, concedemos. Pero la verdad es que el Pinot Noir sí tiene identidad propia. Y es así porque es raro y porque está en la vereda de enfrente al mainstream del mercado, quizás porque todavía no hay un consenso estilístico para su elaboración. Precisamente por eso es útil su lección: a fin de cuentas, su carácter exótico lo hace distinto y lo convierte en un vino apetecible para el bebedor que busca sabores nuevos.
Al mercado interno se llega exportando: al cabo de un intenso proceso exportador, que fue el leit motiv del relanzamiento del vino nacional en los últimos 15 años –lo que podríamos llamar la contradicción del profeta y su tierra-, las bodegas hoy vuelven sus ojos al consumidor local motivadas por las dificultades actuales de algunos mercados for export. En este giro late un corazón con nuevas perspectivas: porque si fue el proceso exportador el que renovó el gusto argento, es posible pensar que la diversidad del gusto local le de nuevo aire al vino argentino. Habrá que ver.

 

 

Por JOAQUÍN HIDALGO - ARGENTINA

Terruños similares, blancos más emocionantes que los tintos y la paradoja del precio alto, entre otras. ¿Hacia dónde va la producción de vino argentino?.
 
Muchos terruños, pocas variantes. Concepto escurridizo, cuando se habla de vinos el terruño se aplica a la unidad gustativa que forman la condición climática de una región, los suelos y la mano del hombre que la trabaja. De él nacen las diferencias que dan identidad a las principales zonas de producción mundiales, como Burdeos o Rioja. En nuestro país, sin embargo, mientras que el terruño es cada vez más esgrimido como herramienta de comunicación, tiene cada vez una impronta menos evidente para el consumidor. Y esto es así, porque nuestras principales regiones son desiertos con suelos aluviales, similares entre sí, de modo que el mapa de posibilidades gustativas es estrecho. Comparado con países como Francia o Italia, que tienen decenas de pequeñas zonas con climas y tradiciones muy diversas, Argentina es un gran terruño monolítico con notables excepciones: Cafayate, Pampa Húmeda, Patagonia y Valle de Uco.



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15 mayo 2011 7 15 /05 /mayo /2011 19:37

 

En los últimos –¿10?, ¿15?– años el vino se ha prestado para muchas cosas. Tierra de nadie, tierra de todos: terroir.

El vino ha servido, por ejemplo, para que virtuosos parlanchines, exiliados de la posmodernidad, dejen su verbo fácil y florido cruzando el éter.

Para que quijotescos personajes, sin molinos ni gigantes a la vista pero dotados de un poderoso instinto de supervivencia, encuentren en el tema una fuente de ingresos o una puerta de entrada hacia una conquista amorosa.

 

 

Porque si alguna vez llamó la atención en la mesa grande del domingo un conocimiento doctoral acerca de las películas francesas o la buena poesía americana del siglo XX, hoy en día saber (más o menos) cuánto pesa en el paladar un malbec y cuánto un cabernet, y cuál de los dos es pertinente ante el cuerpo de un salmón a la pimienta, pues eso, justamente eso, no está de más.

Sin embargo, ¿cuál es la verdad sobre algunas leyendas urbanas que rodean, que circulan y que atenazan la figura del vino?

 

 

¿Es jugo y tinta el contenido de los vinos en caja? ¿Hay diferencias entre un vino oneroso de una empresa-marca prestigiosa y otro de menor precio de una empresa-marca poco difundida? ¿De verdad el vino de alta gama viene, a veces, con emulsiones a vainilla, chocolate y almendras? ¿Es lo mismo la tapa a rosca que el corcho?

Y más, mucho más.

Alejandro Gresia, ingeniero agrónomo, hijo y nieto de amantes del cultivo de la vid y la producción artesanal de vinos y en la actualidad coordinador de la Tecnicatura en Enología de la Universidad Nacional de Río Negro, accedió a responder estos interrogantes en una conversación con "Río Negro" regada, en verdad, por abundante café y agua mineral.

 

Un sentimiento en dos por cuatro

 

–¿Será el vino como el tango que te empieza a gustar y a "pegar" después de los 30 años?

 

–Creo que sí. A medida que vas creciendo también vas madurando y ya puedes disfrutar mejor de las cosas. Cuando uno es joven anda más rápido y el vino necesita otros tiempos. El tango es una metáfora adecuada.

–¿Por qué el vino ha alcanzado estos niveles de popularidad y de prestigio? ¿Por qué el vino se ha vuelto un objeto cool y al mismo tiempo sinónimo de erudición?

–El placer que genera es una de sus razones. Las otras están ligadas al terroir, a su origen, a la cultura que conlleva. Cuando uno abre una botella de vino abre también un paisaje. Uno se sumerge en una cultura. Además está el hecho de que en la elaboración del vino interviene mucha mano de obra, el producto está muy vinculado a la gente, a su tiempo, a los hijos, a los nietos de inmigrantes que se dedicaron a su cultivo. Existe un condimento histórico muy poderoso en todo lo que está relacionado con el vino.

 

–¿Era bueno el vino que tomaban nuestros abuelos y nuestros padres? Me refiero a ese vino que manchaba la boca y se vendía en toneles.

–En esa época el vino se vendía directo de la bodega a la gente. Era vino hecho con variedades criollas, criollo chico, criollo grande. El torrontés fue rescatado de las variedades comunes. Pero era vino de mesa. No tiene tanto sentido hablar de bueno o malo, porque para la gente de entonces ese vino estaba bien. Pero los gustos cambian con las generaciones. No sé qué sensación tendríamos hoy con aquellos vinos. En lugar de hablar de un buen vino habría que hablar de un buen momento.

–Un vino, un momento.

–Sí, porque dependiendo del momento en el cual te encuentres tu opinión sobre un vino será distinta. Un vino que tal vez no sea un gran vino pero que ha sido bebido con amigos quizás se transforme en tu paladar en algo más que un sabor. Y si pruebas un gran vino en un momento de desgano no te parecerá tan especial. Por supuesto hay parámetros.

–Esto me hace pensar en la capacidad del oído humano para detectar determinadas extensiones y variedades de sonido. O sea que, al final, uno probablemente no pueda determinar las diferencias de calidad entre un vino y otro.

–Entre un vino más o menos y un buen vino sí.

–Entre un vino de caja, digamos, y un vino que esté en 30 pesos.

–Sí, puedes sentir la diferencia. Pero entre un vino de 500 y otro de 1.000 no creo. Casi no podrás percibir las diferencias.

 

Dónde está la diferencia

 

 –¿Entonces? ¿Por qué las diferencias de precios?

 

–Marca, marketing, prestigio, lugar de origen... hay varios condimentos.

–¿Qué caracteriza a un buen vino? ¿Cómo se establecen esos parámetros de calidad?

–El lugar de procedencia, el terruño (los vinos nacen en el viñedo, es el puntapié inicial), el tiempo en barrica, el tiempo en sí, el clima, la radiación solar, la uva. Hay variedades que responden mejor a las características del lugar en el cual están. Pero no te olvides de los momentos, de tu momento con relación al vino. Hay veces que, en una cata a ciegas, se hace difícil decir cuál vino es bueno y cuál excelente. Por ahí te estás tomando un vino común pero que no está nada mal y te confundís. Porque al final, todo se reduce a esto: si te gusta o no te gusta.

–El vino ha dado lugar a discursos muy floridos, aquellos que hablan del sabor y el aroma y que remiten a la vainilla, el chocolate, la ciruela y un largo etcétera, casi como figuras literarias para apuntar a la calidad de un vino ¿Es verdad eso, que se pueden implicar sabores que parecen ajenos a la estructura del vino?

–¡Hay cada uno hablando! Existen propiedades de la uva que pueden encontrarse en otras frutas y un poco a eso se refieren estas comparaciones poéticas. Con respecto a la vainilla y el chocolate, están relacionadas con el tostado interior de la barrica de roble. De ahí nacen las posibilidades del discurso al cual hacés mención. Pero uno encuentra cada personaje y en cada situación... Están los que prueban un vino en medio de una fiesta y empiezan: "¡Ah! Esto tiene reminiscencias a ciruela cosechada a las tres de la tarde" o que hablan del aroma de vino en medio de una discoteca tapados de humo. ¿Cómo hacen?

–¿Corcho o tapa rosca?

–Depende del producto que estés embotellando. Para los vinos que se consumen en el transcurso del año la tapa a rosca es una solución. El corcho permite que haya microoxigenación y que el vino siga madurando.

 

–¿Algún vino, algún momento que quieras dejar sobre estas líneas?

–¡Han sido tantos vinos! Yo prefiero hablar de momentos, de encuentros. Por ejemplo, la otra vez con mi hermano nos pusimos a buscar en casa una botella que habían enterrado para su bautismo, o sea hace 17 años. Dónde estaba la famosa botella era el asunto. Pero más que el vino, fue el gesto.

–¿Y el sabor?

 

 Por: claudio andrade

 

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16 marzo 2011 3 16 /03 /marzo /2011 12:41
Por BBC Mundo
 

Una bodega argentina lanzó un vino en honor al fundador del peronismo.

 

El vino de Perón

"Herbert y Helmut"

Más de tres décadas después de su muerte, el ex presidente argentino, Juan Domingo Perón acaba de ser homenajeado con su primer vino: "El Justicialista".

El tinto es elaborado por la bodega argentina Las Colonias y su nombre hace honor al Partido Justicialista (JP), que Perón fundó en 1947.

BBC Mundo conversó con Herbert Ditsch, dueño de la bodega, ubicada en la provincia argentina de Mendoza.

Ditsch junto con su hermano Helmut -uno de los artistas plásticos más cotizados de Argentina- decidieron crear el nuevo vino como una forma de "llevar al centro de la mesa argentina algo que se identifique con el pensamiento peronista".

"Un vino político"

Los hermanos Ditsch niegan que el vino forme parte de una campaña oficialista para reelegir a la mandataria Cristina Fernández de Kirchner (quien aún no ha anunciado si volverá a lanzarse para el cargo en los comicios de octubre próximo).

Sin embargo, admiten que su creación tiene un propósito claramente ideológico, que busca la "continuidad del actual modelo de gobierno".

"Este es el primer vino político de la Argentina", aseguró a BBC Mundo Herbert Ditsch.

Prueba de ello fue la presencia de algunos de los máximos exponentes del Gabinete nacional en la presentación del vino, que -apropiadamente- se realizó en "Perón Perón", uno de los varios restaurantes temáticos dedicados al fundador del peronismo que fueron inaugurados recientemente en Buenos Aires.

Sobremesa

La idea de hacer el vino surgió durante una tertulia organizada en 2010 por la agrupación Oesterheld, una de las muchas asociaciones de militantes peronistas que han florecido en los últimos tiempos.

"Ahí nos preguntamos: ¿por qué no hacer un vino que represente lo que significa el peronismo?", señaló Ditsch.

Para el productor, la botella que crearon tiene muchos paralelos con el partido político.

"Usamos uvas de una región desértica y relegada de la provincia de Mendoza (la principal zona de viñedos de Argentina), para así simbolizar al peronista, que era un marginado de la sociedad", afirmó.

Incluso el precio del vino tiene simbología política: costará 17,10 pesos (US$4,25), una referencia al 17 de octubre, fecha en la que se celebra el "Día de la Lealtad", la conmemoración del nacimiento del peronismo, en 1945.

Ditsch dijo que consideraron llamar al vino "Perón", pero optaron por "El Justicialista" porque ese nombre no había sido registrado comercialmente con anterioridad.

También decidieron que el vino no sea un malbec -la uva más tradicional de Argentina y, supuestamente, la favorita de "El General"-. En vez, eligieron mezclar diversas uvas como la boyarda, la sangiovese y la syrah.

Arte y vino

Para Ditsch, el elemento más emblemático del vino es su etiqueta -creada por su hermano Helmut- que muestra a un Perón sonriente, junto con su segunda esposa, la legendaria Eva Duarte de Perón (quien -según Ditsch-, aparece "combativa").

Pero ¿qué recepción tendrá en el país un vino asociado con dos de las figuras más amadas pero también más odiadas de la historia argentina?

"Cuento con que los peronistas apoyen esta iniciativa, más siendo un año electoral", admitió Ditsch.

De todos modos, el empresario no sólo apuesta al consumo local.

"Espero que los países de la región alineados ideológicamente con el actual gobierno también muestren interés", afirmó.

En mayo, la bodega planea completar su colección de "vinos políticos" con una versión de "El Justicialista" en vino blanco.

Habrá que ver si para entonces alguno de los otros partidos políticos, como la Unión Cívica Radical (UCR), presenta su propio candidato en forma de botella, para así ampliar la rivalidad de esta curiosa forma de propaganda electoral.

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9 marzo 2011 3 09 /03 /marzo /2011 08:57

 

Enviado por Heliana Pagani: Al llegar los españoles a América, especialmente al territorio Argentino, el primer lugar en el que intentaron plantar la vitis vinífera fue en la ciudad de Buenos Aires. Debido a la calidad de la tierra, inadecuada para dicho cultivo, y la excesiva humedad  frustraron la cosecha.

El segundo intento fue a partir del Perú. El cultivo de la vid dio resultados y se expandió hacia el sur del continente llegando a Bolivia, Chile y nuevamente Argentina. En el año 1556 una corriente colonizadora encabezada por el cura Juan Cedrón llega a Santiago del Estero (provincia Argentina), proveniente de Chile. Este atravesó la cordillera de los Andes trayendo las primeras estacas de vid. Entre las cepas traía la variedad moscatel y la conocida como “uva país”, ambas procedentes de España.

Las primeras producciones de vino tenían como objetivo servir en la liturgia católica, la cual canónicamente requiere de un vino dulce, pero al producirse con uvas como la Vitis rupestris y la Vitis labrusca o “uvas chinches” obtenían un vino ácido y áspero. Fue por esto que medio siglo después del ingreso del las primeras vides en manos del cura Cedrón, los franciscanos importaron uvas malvasías para vinos blancos en la provincia de Salta. Fueron ellos, junto con los jesuitas, los responsables de la importación temprana de muy buenas cepas de vitis vinífera.

 

 

A pesar de que todas las provincias Argentinas intentaron tener sus propios viñedos el clima y las cualidades de la tierra hacían que solo algunas de ellas pudieran lograrlo. Fue así que los primeros grandes viñedos se establecieron en la provincia de Córdoba. Aquí eran de gran importancia los centros administrados por los jesuitas en las estancias de Alta Gracia y Jesús María, creada en 1618, la cual llego a ser una de las más grandes del Virreinato del Río de la Plata.

 

 

Según el naturista y viajero Thadeus Haenke, tras las guerras hispanoportuguesas, gran parte de los portugueses capturados fue deportada a los territorios que hoy corresponden a la Provincia de Mendoza. Estos colonos eran expertos productores de vinos y expandieron la vitivinicultura destacándose en lo que hoy pertenece a la provincia de San Juan para luego expandirse por toda la región de Cuyo.

La producción de vino hasta el año 1870 más o menos era completamente artesanal. Se prensaban los racimos en trapiches (una especie de molinos cuya función es extraer el jugo de frutas como la aceituna o la caña de azúcar) o simplemente se pisaban en odres de cuero vacuno. Posteriormente se lo dejaba reposar en tinajas (son recipientes de barro que se cocinan y se utiliza para transportar o guardar líquidos). El fermentado del mosto se realizada en dos etapas, colocándose una tinaja continua a la otra.

La producción de vinos de impulsó tras la Revolución de Mayo en 1810. Desde ese entonces la ciudad de Buenos Aires dejó de importar vinos españoles y comenzó a consumir los producidos en los alrededores, incluso aquellos provenientes de las Sierras de Córdoba y el Cuyo. www.wikipedia.org  - www.vinos-ymas-vinos.com

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15 febrero 2011 2 15 /02 /febrero /2011 23:33

 

Por: Heliana Pagani - Instituto de los Andes - En Argentina se destaca una amplia superficie cultivada, con las siguientes variedades aptas para la actividad de la vitivinicultura:

 

TINTAS

Bonarda

Malbec

Cabernet Sauvignon

Tempranilla

Sangiovese

Merlot

Bequignol

Barbera

Syrah

Greco nero

Fer

Canari

Pinot Noir

Balsamina

Fintendo

Freisa

Nebbiolo

Lambrusco

Raboso Varonés

Graciana

Carignan

Alicant Bouchet

Tannat

Verdot

Pinot Joubertin

Dolcetto

Cinsault

Aspirant Bouchet

Cesar

Ruby Cabernet

Gamay

BLANCAS

Pedro Ximénez

Moscatel de Alejandría

Torrontés Riojano

Chenin

Uni Blanc

Chardonnay

Gibi

Semillón

Tocai Friulano

Maticha

Sauvignon Blanc

Palomino

Moscatel Amarillo

Riesling

Moscato d´Asti

Saint Jeannett

Pinot Blanc

Prosecco

Gewurztraminer o Traminer

Macabeo

Elbling

Sylvaner

Melon Muscadet

Viognier

ROSADAS

Cereza

Criolla Grande

Moscatel Rosado

Criolla chica

Valency

Buonamico

Ferral

Garnacha

Canela

Ferral

Traminer

 

PRINCIPALES DENOMINACIONES DE ORIGEN (ZONAS VITIVINICOLAS)

 

 

La zona vinícola Argentina se encuentra al oeste del país, recostada a la cordillera de los andes, con alturas que oscilan entre 500 y 1.500 metros sobre el nivel del mar. Los vientos húmedos del pacífico, descargan su humedad sobre los andes chilenos, entrando al país secos, determinando una zona semidesértica, con inviernos igualmente secos, y una precipitación anual entre 100 y 400 mm de lluvia al año.

Está dividida en tres grandes regiones:
- Centro-Oeste (Cuyo)
- Nor-oeste.
- Sur (Patagónica)

La Región CENTRO-OESTE, esta subdividida en siete subregiones donde sobresalen Mendoza, San Juan y Valle del Uco.

 

 

MENDOZA, la más importante del país, aglomera la viticultura alrededor de los ríos de montaña. Esta región posee un suelo fino de características aluvionales, rocoso y arenoso. Las cepas más sembradas son las blancas, Chenin Blanc, Torrontés Riojano, Chardonnay, Riesling y Sauvignon Blanc, entre muchas. Y las tintas, Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Pinot Noir, Barbera, Sangiovese, Tempranilla y Boyarda, entre otras.

 

SAN JUAN, se encuentra en ambos lados del río del mismo nombre, observándose que los suelos situados en la margen izquierda del río son pedregosos y en parte cubiertos de arcilla y arena, adecuados al cultivo de la vid. Los ubicados sobre la margen derecha son de gran fertilidad, en general arenosos, arcillosos y poco profundos. La variedad predominante es la rosada, Cereza, y entre las blancas le siguen en superficie sembrada, las variedades Moscatel de Alejandría, Pedro Giménez y Torrontés Riojano.

 

VALLE DEL UCO, ubicada al sur oeste de la ciudad de Mendoza, abarca territorios cultivados de los departamentos de Tunuyán, Tupungato y San Carlos, sobre el piedemonte Andino. En esta área predominan las variedades tintas, entre otras: Malbec, Tempranilla, Barbera, Merlot, Cabernet Sauvignon, Sangiovese y Bonarda. Y entre las blancas para vinificar, están Semillón (principalmente en Tupungato), Torrontés Riojano, Pedro Giménez, Chardonnay y Chenin.

 

La región NOR-OESTE, está compuesta por cuatro sub regiones, entre las que sobresalen SALTA, CATAMARCA y LA RIOJA.

 

 

SALTA, donde se destaca el Valle de Calchaquíes, encontramos la localidad de Cafayate, la más importante de la región para la producción de vinos, que cuenta con los viñedos más altos del mundo (1.700 m.s.n.m.), y suelo franco arenoso profundo, con ripio y piedras sueltas; donde el Torrontés Riojano es la cepa insignia, seguido por Chardonnay, Chenin y Cabernet Sauvignon.

 

CATAMARCA, con sus suelos son profundos, francos o limo arenosos, donde la variedad cereza tiene una predominancia general, acompañada en menor cuantía de Torrontés Riojano, Bonarda y Moscatel de Alejandría.

 

LA RIOJA, tiene suelos aluvionales con textura franca a franca-arenosa; y está conformada por pequeños valles, entre las Sierras de Velasco y Famatina. La cepa por excelencia de la zona es el Torrontés riojano.

 

Por último la Región SUR, como su nombre lo indica es la región más austral de argentina, donde destaca la zona de

RIO NEGRO, en la que se siembran las tintas Malbec, Merlot, Syrah, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon, y Bonarda, y las blancas Torrontés Riojano, Pedro Giménez, Semillón, Torrontés Sanjuanino, Sauvignon Blanc, Torrontés Mendocino y Chenin.

La ya internacionalmente conocida Ruta del Vino es un desplazamiento que bordea la Cordillera de los Andes comenzando por la provincia de Salta y bajando hacia el sur, pasando por Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza y Neuquén, para terminar en Río Negro.

 

 

De acuerdo a ArgentinaTuristica.com, los vinos Argentinos, tienen una capacidad antioxidante mayor que los de Usa, Chile y el Viejo Mundo, esto debido a la altura, inusual, a que se encuentran los viñedos, lo que incidiría en una alta concentración de “Polifenoles”, que son las sustancias beneficiosas para la salud, lo que los convierte en uno de los vinos más saludables del Planeta.

En resumen podemos decir que Argentina nos presenta una gran diversidad de vinos elegantes, bien presentados, y muy satisfactorios, que pueden ser degustados a unos precios, muy competitivos, frente a los vinos del viejo mundo.

Preferentemente situadas en valles amplios o llanuras inclinadas, las regiones del vino argentino cuentan con una serie de características bien definidas. La primera y tal vez más importante es la altitud. La cercanía del macizo andino hace que el cultivo de la vid se practique sobre planicies con pendientes del 0,2 a 2%, en altitudes que van desde los 300 hasta los 3.000 metros sobre el nivel del mar. Tal peculiaridad es única en el mundo, ya que no sólo abarca a los viñedos ubicados a las mayores alturas conocidas para la producción de vinos, sino que, además, el promedio general se ubica por encima de los 900 metros, algo que no tiene comparación en todo el planeta.

Otro rasgo distintivo del vino argentino es su condición natural, fundamentada en las bondades de un clima seco, donde las enfermedades que afectan a la vid son poco frecuentes y, por tanto, apenas necesarios los tratamientos para combatirlas. El riego permite regular la fertilidad de los suelos, recurriendo a las aguas purísimas provenientes del deshielo de la nieve y los glaciares de los macizos andinos. El cielo, casi siempre diáfano, provee abundante sol para lograr altos tenores de madurez, pero convenientemente compensado con una importante amplitud térmica. Como dato adicional pero no menos importante, todos los viñedos se sitúan lejos de los centros poblados, carecen de contaminación y, mayormente, están sustentados por suelos jóvenes, escasamente labrados, lo que permite trabajar sin la adición de fertilizantes. Todo ello le imprime a los vinos un carácter único, reconocible por los colores intensos, los aromas profundos y los sabores carnosos, colmados de fruta y de frescura.

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17 enero 2011 1 17 /01 /enero /2011 11:59

Por Ángel Mendoza - Enólogo - juanmmendoza@sinectis.com.ar

El mercado de vinos del Reino Unido es uno de los más grandes y dinámicos del mundo, con casi 8.000 millones de dólares en ventas minoristas y un crecimiento en valor de más del 11% en el último año. Por sus características, las tendencias que allí se observan sirven de anticipo a las que luego se verifican en otros países. La intensa competencia presiona constantemente los precios hacia abajo y da lugar a diversas jugadas competitivas de las principales marcas mundiales.

Argentina participa de este mercado en el 1,4% del valor total de importaciones. En el último año, luego de mostrar un sistemático crecimiento por una década, ha caído en las ventas. Las exportaciones bajaron un 4,5% en valor y más de un 14% en volumen en el año 2006 lo que se diferenció de la performance de las exportaciones de los países del Nuevo Mundo. Australia, Estados Unidos y Nueva Zelanda continuaron creciendo.

Dado que esto sucedió en un mercado que mostró expansión, la razón puede encontrarse en la mayor agresividad que muestra el mercado minorista británico, especialmente las cadenas de supermercados, lo que ha hecho tomar la decisión de varios exportadores argentinos de abandonar parcial o totalmente la participación en este mercado y migrar hacia Estados Unidos y Latinoamérica.
 
Es que la gran competencia con caídas de márgenes y crecientes necesidades de inversión promocional, especialmente descuentos (dos terceras partes del vino se vende con descuentos), no permite a los más pequeños seguir el ritmo y sólo lo hacen aquellos que posicionan marcas fuertes con gastos de promoción considerable. El mercado posible para los más pequeños sigue siendo el de restaurantes y pubs donde se puede vender a precios y calidades más elevadas.

En ese sentido, Argentina vendió a precios más elevados con un crecimiento del 11% del promedio de todos los vinos exportados para llegar a 1,81 u$s por litro. Esto obedece al hecho de que nuestro país ha comenzado a incrementar sus ventas en canales de mayor precio como el de restaurantes y pubs.

Las acciones de promoción para este año, tanto institucionalmente como de las bodegas en particular en el mercado británico, se centran entonces en imponer la imagen de un vino argentino con una muy buena relación calidad-precio, algo en lo que también están embarcados otros países como Chile.

El Argentina Wine Awards en combinación con el Seminario de Vinos y Estilos exitosos en el Reino Unido que se llevó a cabo la semana pasada, se convierte entonces en un paso de trascendental importancia. Al concurso se presentaron 454 muestras de 124 bodegas de todo el país. De este total de muestras presentadas, 368 (81%) obtuvieron medalla.
 
Esto ubica a la Argentina en una posición sobresaliente para encarar con éxito su principal objetivo: alcanzar los segmentos de más alto precio donde las ganancias son mayores. En lo relativo al seminario, un total de 360 asistentes escucharon y siguieron con mucha atención las razones por las cuales un total de 15 vinos de distintas partes del mundo son considerados exitosos en el Reino Unido y tomaron nota de los cambios que deben encarar en sus bodegas.

En síntesis, Argentina tiene por delante una etapa compleja de inserción internacional donde la combinación de promoción y aprendizaje parecen las claves y la semana pasada ambos elementos estuvieron presentes con jerarquía internacional.

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17 diciembre 2010 5 17 /12 /diciembre /2010 15:49
efe.com

Turismo vitivinícola en Argentina crece 57,5 por ciento en primer semestre

Buenos Aires, (EFE).- El número de turistas que recorrieron los "caminos del vino" en Argentina ascendió en el primer semestre del año a 768.846, lo que representa un alza interanual del 57,5 por ciento, según un informe del sector difundido hoy.

 

Turismo vitivinícola en Argentina crece 57,5 por ciento en primer semestre

Turismo vitivinícola en Argentina crece 57,5 por ciento en primer semestre

Buenos Aires, 16 dic (EFE).- El número de turistas que recorrieron los "caminos del vino" en Argentina ascendió en el primer semestre del año a 768.846, lo que representa un alza interanual del 57,5 por ciento, según un informe del sector difundido hoy.

Los datos, relevados por Bodegas de Argentina, que agrupa a establecimientos vitivinícolas del país suramericano, indican que la provincia de Mendoza (oeste), la mayor productora de vinos de la nación, es la que más atrajo a los turistas, un total de 569.226.

Según el estudio, que tuvo en cuenta los datos de casi dos centenares de bodegas, el 52 por ciento de los enoturistas en Argentina es hombre y el 44 por ciento tiene entre 31 y 50 años.

Seis de cada diez bodegas que abren sus puertas al turismo no cobra por la visita a sus instalaciones y presta servicios de tour y degustaciones.

El año pasado las bodegas argentinas recibieron a 957.491 turistas, con una leve disminución respecto a las cifras de 2008 debido a los efectos de la crisis global.

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25 noviembre 2010 4 25 /11 /noviembre /2010 12:53

Argentina declara al vino como su bebida nacional y va por el mate

Buenos Aires, 24 nov (EFE).- Argentina declaró hoy al vino como su "bebida nacional", un reconocimiento a una industria que alcanzó una facturación anual de 10.500 millones de pesos (2.625 millones de dólares) y en el que trabajan 400.000 personas.

 

Argentina declara al vino como su bebida nacional y va por el mate

Argentina declara al vino como su bebida nacional y va por el mate

 

Buenos Aires,  (EFE).- Argentina declaró hoy al vino como su "bebida nacional", un reconocimiento a una industria que alcanzó una facturación anual de 10.500 millones de pesos (2.625 millones de dólares) y en el que trabajan 400.000 personas.

"El vino tiene que ver con la cultura y la identidad de un pueblo", dijo la presidenta argentina, Cristina Fernández, en un acto en Buenos Aires, quien anunció además que dio instrucciones para declarar también como de interés nacional al mate, una infusión de amplia tradición en el Cono Sur.

La mandataria firmó un decreto por el que se declara como bebida nacional al vino, al que la norma alaba como "un honorable embajador en el mundo".

El vino, según el decreto, "enorgullece a los argentinos que beben en el mercado doméstico los mismos vinos que se exportan y que prestigian al país en todos los continentes".

Argentina es el quinto elaborador mundial de vinos, el noveno exportador a nivel global y ocupa el séptimo lugar en consumo per cápita de vino a nivel mundial, con unos 30 litros anuales por persona, aunque lejos de la media de 90 litros que el país suramericano tenía hace cuarenta años.

Según datos oficiales, el 77 por ciento de la producción argentina se destina al consumo doméstico y el resto se exporta.

En Argentina, el sector está conformado por 1.341 bodegas, mientras que la superficie implantada con vides asciende a 228.000 hectáreas y la actividad vitivinícola representa en su conjunto el 1,37 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

"Por otra parte, quiero dar instrucciones al ministro de Agricultura, Julián Domínguez, para declarar de interés, como infusión nacional, al mate. Si los ingleses tienen el 'tea party', por qué nosotros no podemos tener el 'mate party'. Lo vamos a ser porque el mate es tan identitario como el vino para los argentinos", dijo Fernández.

Argentina es el primer exportador mundial de yerba mate, con Siria como su principal mercado.

Como infusión, fría o caliente, es una bebida muy popular en Argentina, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil.

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