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3 diciembre 2011 6 03 /12 /diciembre /2011 13:24
Raül Bover posa junto a sus vinos Castell d´Encus.
 
Por: GUILLERMO SOLER.
¿Se imaginan a un alto ejecutivo de una multinacional enológica bregado en viajes por todo el planeta, dedicando sus momentos libres a cuidar sus viñas, las cuales plantó en pleno Pirineo de Lleida para elaborar unos vinos tan personales que poco tienen en común con los actuales? ¿Caldos que despiertan un inusitado interés entre propios y extraños? Pues ése personaje existe. Se llama Raül Bover y ha sido elegido como el mejor enólogo de Cataluña. Hace unos días presentó en Mallorca sus vinos bajo la marca Castell d’Encús aunque de la mano de Terra de Vins y de Catavinos, sus distribuidores en la isla. El lugar elegido fue el restaurante Tast Club de la palmesana calle San Jaume.
–¿Sus viñas están tan cerca del cielo como dice?
–Casi lo tocan, pues están situadas entre los 800 y los mil metros de altura. Y cuando estoy en ese lugar, donde en el siglo XII se establecieron unos monjes hospitalarios elaboradores de vinos muy famosos en su época y de los cuales heredé una iglesia románica, y me despierto con la salida del sol, no me creo lo que veo.
–¿Palpa una naturaleza difícil de entender para muchos urbanitas empedernidos?
–Puede ser, si bien, no puedo renunciar a ella. Tengo raíces enológicas profundas, de varias generaciones, a la vez que inicie mi pasión vitícola siendo un crío. Ayudaba a mis padres en la vendimia. Ellos eran payeses de la comarca leridana de Segrià, donde nací.
–¿De dónde saca el tiempo para sus viña y sus vinos?
–Durante los fines de semana, festivos, puentes o vacaciones. He nacido en el campo y sigo considerándome un payés, a la vez que jardinero. Las viñas necesitan muchos cuidados. Los lunes, por ejemplo, antes de iniciar mi rutina, me levanto, –en verano a las 5,45 y en invierno a las 7 horas– reúno a la gente de la viña –unas cinco personas fijas– y les doy los trabajos a realizar durante mi ausencia.
–¿Lo lleva todo en el ordenador?
–Cuando recorro mis diferentes viñas llevo una libreta donde anoto las diversas cuestiones. Ideas que se me ocurren de cara a mejorar el desarrollo de las cepas y solucionar problemas que pueden surgir alrededor de ellas. Actualmente dispongo de 23 de las 95 hectáreas que tiene la finca, donde domina el bosque.
–¿Se mueve en una naturaleza dura?
–Me rodea un espacio natural bellísimo, pero hay que luchar contra los elementos y los habitantes del bosque.
–¿Con qué enemigos se enfrenta en su propiedad?
–El clima suele ser el enemigo más peligroso. Las granizadas, que llegan casi sin avisar, se pueden cargar una o varias cosechas de las variedades de uva plantadas. También la erosión del terreno a causa de las lluvias. Aunque ya vamos previniendo algunos de esos problemas. Hemos colocado protecciones en las cepas para amortiguar sobre los granos y evitar el impacto de las piedras, especialmente en las variedades Cabernet Sauvignon y Franc. Y a los efectos naturales hay que sumar la presencia de jabalíes, ciervos, jinetas y otros depredadores de viñas.
–¿Y cómo contraataca esas injerencias?
–Tengo valladas las viñas, por lo que se va amortiguando su presencia. Si bien tengo como vecinos a una singular familia de alimoches, especie en peligro de extinción. Y es que, no lejos de la finca existe un área natural protegida, un autentico paraíso natural habitado por diversas especies, en su mayoría ciervos.
–¿Utiliza variedades autóctonas para elaborar sus vinos?
–Mis primeras experiencias enológicas fueron en el Priorato, en 1984, trabajando con las variedades reinas de la zona como las tintas Garnacha y Cariñena. Cuando me marché al Pirineo en el 2001, decidí comprarme la finca Castell d’Encús en el Pallars, zona que conocía muy bien. Elegí otras variedades diferentes, más fáciles de adaptar a la enología de montaña. Sin olvidar que tenía que reducir el impacto climático en esa zona pirenaica.
–¿Cuál fue su criterio a la hora de elegir las variedades de uva a plantar?
–Planté, siempre en régimen de alta densidad, las variedades Riesling, Albariño, Sauvignon Blanc o Pinot Noir; continué con Syrah, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc. También Merlot y Petit Verdor. Y en todas las viñas se ha utilizado porta injertos y clones de bajo rendimiento en aras de elaborar una cantidad limitada de botellas. Sé que corro el riesgo de que pueda quedar corta la producción, pero mi premisa es que todo el vino salga de la uva de mi propia finca, sin adquirir la de otros productores, aunque sea de la misma denominación de origen.
–¿Lucha contra la dura orografía del terreno donde creó sus viñas?
–Creo que hay que tomar lo que hay, por lo que me adapto a las circunstancias, aunque puedan parecer duras. En ese lugar existe el relieve más increíble a contemplar, la más caprichosa y abrupta orografía; ella es la que manda, dándose desniveles de hasta doscientos metros entre las diversas plantaciones de variedades de uva que cultivo.
–¿Utiliza el ayer y el hoy para crear sus vinos?
–Adapto lo que ofrece la tecnología enológica más moderna, pero combinándola con lo que me guarda la finca. Por ejemplo, lagares esculpidos en grandes piedras, herencia de los monjes, en donde se pisa la uva con los pies y, posteriormente, fermenta su mosto. Eso le aporta un acento especial a mis vinos, los hace diferentes. ¿En total? Un volumen de más de 30.000 litros, casi setenta mil botellas, si el año es bueno.
–¿Tan personales son sus vinos blancos?
–Todos mis vinos son un reto que me impongo, como es el caso del Pinot Noir, muy bien adaptado en esta zona, aunque pone sus condiciones. Sin embargo, el que me lleva más de cabeza es el Cabernet Sauvignon, pero creo que lograré lo que quiero de él. En realidad, es frustrante que todavía no tengan los blancos españoles el reconocimiento internacional que se merecen. Aunque lo curioso es que, los mejores clientes de mis vinos blancos son franceses, lo cual me sorprende.
–¿Tanto valora la acidez a la hora de vinificar sus uvas?
–La acidez es algo vital en todos mis vinos, ya que mis blancos redondean los doce grados y los tintos los trece, por lo que necesitan ese matiz, que les hace a la vez longevos. Pienso que los blancos tienen que dejarse madurar, ya que son adecuados para beberlos con algo de edad. Esta práctica, sin embargo, no está muy extendida en España.
–¿A sus bodegas llegan visitantes o peregrinos?
–Viene gente con fe de peregrino. Entre ellos, especialmente en tiempo de vendimia, enólogos, sumilleres y gastrónomos de todo el mundo. Por ese motivo, para que no se convirtiera en una torre de Babel, declaré el inglés como lengua oficial de la bodega.
–¿Le quitaba el sueño que sus vinos no se conocieran en Mallorca?
–Mucho, ya que desde hace tiempo, por amistades y profesión, estoy muy vinculado a la isla, por lo que es para mí muy reconfortante cómo los están acogiendo.
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1 mayo 2011 7 01 /05 /mayo /2011 03:21

 

Por: Jaime Ariansen Céspedes

 

Siempre he sido profesor y durante muchos años estudie pedagogía para aprender como enseñar mejor. El tiempo de preparación y la experiencia me permitieron desarrollar algunas propuestas especificas para la realidad peruana.

Siendo Decano de la Facultad de Ingeniería Industrial de la Universidad de Lima, en la década de los ochenta, me invitaron a dar clases a un grupo de profesores de colegios religiosos sobre los nuevos sistemas de enseñanza.

La excelente química que se establecí con mis jóvenes alumnos - monjitas y sacerdotes - me hizo disfrutar en grande de estos cursos y cada año esperaba el verano para repetir este encuentro académico como algo muy gratificante para mi vida personal y espiritual.

Esta es la explicación, del porque un día a principios de mayo de 1988, encontré en el escritorio de mi oficina una hermosa invitación - firmada por el Cardenal Juan Landázuri Ricketts - para asistir al encuentro de Fé que ofrecería el Papa Juan Pablo II en el Seminario de Santo Toribio durante su estadía en Lima.

Se trataba sin lugar a dudas de un privilegio muy singular y yo sabia que de una u otra manera mis alumnos de esos cursos de verano habían sido los promotores de esta exclusiva invitación.

Esperé con mucha expectativa ese inolvidable 15 de mayo de 1988, todo había sido planeado muy rigurosamente, nos entregaron varios pases con foto incluida para acceder por avenidas con transito restringido hasta el mismo Seminario de Santo Toribio.

Por supuesto, que fui uno de los primeros en llegar. Mi sorpresa fue mayúscula cuando uno de mis alumnos me acompaño al lugar que me habían asignado, mi nombre estaba en una silla en la orilla del pasaje por donde entraría el Papa y situado a no más de 20 metros del estrado donde pronunciaría su mensaje, mejor ubicación imposible.

Conforme iban pasando los minutos y se llenaba la sala, crecía mi expectativa y por alguna razón o circunstancia una completa espiritualidad se apodero de todo mi ser y me mantuvo en el más absoluto silencio e inmovilidad.

Los cantos que anunciaron la entrada del Sumo Pontífice fueron la cumbre de ese momento tan especial, todos los ojos puestos en él, los corazones latiendo al compás de las sacras melodías y cuando se realizo el contacto visual sentí una maravillosa tibieza de paz que se extendía en todo el ambiente.

Una vez el Papa instalado en su trono, se escucharon largos y emocionantes minutos de aplausos en los que pude notar que no solo yo, sino muchos a mí alrededor lloraban de alegría, es una imagen que nunca podré olvidar.

Al escribir estos recuerdos aparecen nítidos, imborrables, su mirada serena y clásica voz...  “Distinguidos participantes en este encuentro, sean mis primeras palabras de esta tarde expresión de mi viva satisfacción por encontrarme en Lima con ustedes...” sentí que sus palabras eran realmente  un mandato para mí, el Papa me indicaba expresamente la misión que debería tener como maestro y lo importante que era impartir cultura y fe para el bienestar de los pueblos.

No se si he logrado alcanzar la promesa que le hice en esos momentos, pero si es cierto que me he esforzado al máximo, cada minuto de mi vida la he dedicado a mi familia, a mi patria, a mi religión, a mis alumnos... ese documento de compromiso, de vida,  quedo sellado para siempre cuando toque su mano y pude dar un beso en su anillo de pontífice.

Hoy primero de mayo del 2011, en el día de su beatificación, estoy seguro que este santo padre nos bendecirá desde los altares, con pétalos de rosas e incienso de dulzura. Siento lo mucho que nos ha querido en la vida y después de ella nos protegerá desde la eternidad, gracias Juan Pablo II.

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26 abril 2011 2 26 /04 /abril /2011 07:53

Andrea Alonso: En España siempre ha habido buenos vinos que están mejorando aún más con la calidad y la investigación

Nariz de Oro 2010

Andrea Alonso, sumiller y Nariz de Oro 2010, dirigirá en FENAVIN una cata de grandes vinos de pago, pero también se celebrarán otras específicas para personas invidentes, universitarios y personas interesadas en general

 

Andrea Alonso
Andrea Alonso
Pasa por tener la pituitaria más prodigiosa de España para reconocer y diseccionar todos los aromas, sabores y olores de un vino. La sumiller alicantina de origen uruguayo, y Nariz de Oro 2010, Andrea Alonso Castaño, participará en la Feria Nacional del Vino (FENAVIN), del 10 al 12 de mayo, con una cata de grandes vinos de pago, cuatro en total, tres de ellos de la Mancha.

Para Andrea Alonso, en España siempre ha habido buenos vinos, que han mejorado con la apuesta que las bodegas han hecho y están haciendo por la calidad, así como por la mayor implicación científica y humana en el sector. Además, la experta añade que el mercado vitivinícola “es muy vivo y amplio, cada vez más, con mayor información vía internet a disposición del cliente o consumidor, al que hay que ofrecer mejor calidad intentando cuidar el bolsillo”.

Por el dinamismo del sector, una Nariz de Oro debe estar en continuo aprendizaje, confiesa Alonso, aparte de reunir profesionalidad, buena formación, ganas de trabajar y vocación de servicio, “no estamos para imponer ni dar cátedras, sino para informar y orientar al comensal o cliente”. Y hacerlo, agrega, de una forma dinámica y divertida, “que sea fácil de entender, que la gente se anime a dar su opinión sobre el vino que está consumiendo, igual que puede comentar sobre una carne”. A su juicio, en toda comida o reunión, en la que el vino debe estar presente, “no hay que dejar la responsabilidad al que más sabe, hay que perder el miedo a opinar pues el vino es el vehículo para la amistad”.

“FENAVIN es extraordinaria”

Conocedora de FENAVIN en anteriores ediciones como sumiller, la Nariz de Oro 2010 asevera que la feria “es extraordinaria, de una magnitud increíble; uno de los contados eventos donde se pueden conocer los productos de la gran mayoría de las bodegas y donde se cierran muchos acuerdos comerciales, gracias a la presencia de numerosos canales de compra nacionales e internacionales”.

Respecto a la cata que presentará en la Feria, el 11 de mayo a las 10 horas en la sala ‘Custodio Zamarra’, Alonso destaca la exclusividad de los grandes vinos de pago y su consumo en contadas ocasiones, “son caldos caros por el enorme trabajo que llevan detrás”. Un producto de lujo que los participantes podrán conocer más a fondo en FENAVIN a través de la mejor guía posible. Andrea Alonso, que trabaja actualmente en la vinoteca del centro comercial Makro de Alicante, compitió en el certamen de Nariz de Oro, organizado por la revista Vinos+Gastronomía, con más de 400 sumilleres de toda España.

Pero no solo se conocerán selectos vinos, sino que también se han programado catas didácticas para adentrar en la cultura vitivinícola a personas invidentes y al mundo universitario, entre otros. Tras el éxito hace dos años de la primera cata para ciegos, FENAVIN repite con el entusiasmo de que los participantes conozcan y sepan distinguir los aromas, colores y sabores de los vinos seleccionados, elegidos por el presidente de la Asociación Madrileña de Sumilleres, Luis García de la Navarra, que dará a probar blancos de la bodega Hacienda Albae, de Argamasilla de Alba; Mustiguillo, de Utiel (Valencia), “con poca trayectoria pero con unos trabajos interesantes”, y bodegas Teso la Monja de Toro (Zamora).

En esta edición, las 30 personas asistentes deberán diferenciar las características de caldos de la misma familia pero que han sufrido un proceso distinto de selección, “el fin es que sepan apreciar que un vino chardonnay de 2010 marca aromas más frescos, frutales y es más ligero en boca que otro de igual variedad pero que ha pasado por barrica”. Para ello, el sumiller del restaurante Aldaba y Premio Nacional de Gastronomía 2004 ha seleccionado para la cata un Hacienda Albae chardonnay blanco joven y un Hacienda Albae selección chardonnay blanco barrica, además de los valencianos Mestizaje y Finca Terrerazo, y los zamoranos Almirez y Alabaster.

“El vino no tiene fronteras”

García de la Navarra destaca la positiva experiencia de hace dos años, por el interés, las ilusiones y ganas puestas por los participantes, con los que él también se enriquece. Y es que, en su opinión, “el vino no tiene fronteras ni habla idiomas, se trata de buscar las preferencias de cada uno y saber por qué gustan más”. En definitiva, añade, el objetivo es formar paladares para que, cuando estén en un restaurante o establecimiento, “sepan pedir un vino”. Pero tampoco se imponen barreras, comenta el sumiller madrileño, pues a los invidentes les gusta que les digan cómo son los colores, les gusta imaginar cómo son los vinos, “no hay formas ni colores sino personas con sentimientos”, subraya.

El representante de los sumilleres madrileños califica a FENAVIN como la más importante del país, por la repercusión nacional e internacional, “es la Feria que atrae a mayor número de gente de fuera, lo que implica un gran negocio para el empresario”.

Gran aceptación entre los universitarios

La Universidad de Castilla-La Mancha repetirá el curso de iniciación a la cata que tanta aceptación tuvo entre los profesores y estudiantes en la edición anterior. En colaboración con el proyecto Mejor con Vino de la Asociación de Hostelería y Turismo de Ciudad Real y la de Empresarios de Industrias Vitivinícolas, la actividad, que tendrá lugar el 10 de mayo a las 13 horas, pretende inculcar al mundo universitario la cultura del vino, conociendo las propiedades organolépticas, el uso de los sentidos, el manejo de la copa, sacando el potencial de aroma y sabor, etc., de cuatro o cinco caldos de la Mancha. En palabras del profesor titular del área de Tecnología de los Alimentos de la Facultad de Químicas, Miguel Ángel González Viñas, “se trata de que los30 profesores y universitarios participantes sepan distinguir las peculiaridades de cada vino, intentando mostrarles las características de blancos, rosados, tinto joven, crianza… para que conozcan toda la gama”. Para González Viñas, el terreno y la climatología definen el carácter del vino manchego, donde se han implantado nuevas variedades, con una gran diversificación y un potencial fenólico importante, “lo que hacen que tenga una calidad diferente pero equiparable a cualquier otro vino a nivel mundial”. El departamento de Tecnología de los Alimentos, que también colabora en otras jornadas en FENAVIN, dispone de varios grupos de biotecnología que están investigando las características aromáticas de los vinos, la importancia de la madera en barrica, variedades minoritarias como la moravia agria y el potencial fenólico de algunas variedades tintas, entre otros proyectos.

Otra interesante cata que acogerá la Feria será la coordinada por el enólogo y presidente del Club de Vinos de Ciudad Real, Celedonio Muñoz, el día 12 de mayo, a las 10 horas, en el Área de Muestras Gastronómicas. Hasta 35 personas podrán catar tres vinos aún por decidir pero del tipo tinto joven, reserva o crianza, y de pago. Muñoz introducirá a los participantes en la cultura vitícola y en el consumo responsable a través de un análisis sensorial, primero teórico y posteriormente práctico, comentando detalladamente cada uno de los atributos del vino.

Celedonio Muñoz ha impartido numerosas catas comentadas, entre ellas las del proyecto Delibo Vinum de la Asociación de Hostelería y el Impefe de Ciudad Real, fruto del cual ha surgido hace un año el Club de Vinos, que cuenta con más de 130 socios. Como ciudadrealeño y enólogo, Muñoz reconoce que es un orgullo estar en FENAVIN, “es una Feria extraordinaria y más aún el hecho de que se desarrolle en Ciudad Real; ha evolucionado muy positivamente y el mundo bodeguero ha respondido de forma inmejorable, aun en tiempos de crisis”, concluye. - Más información: www.fenavin.com

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5 julio 2010 1 05 /07 /julio /2010 04:24

Una mujer contra el «dios» del vino

Madrid - Andrés Sánchez Magro
Y el «dios» es Robert Parker. Una frágil mujer, Alice Feiring, lo ha desafiado en un libro que todos los bodegueros deberían leer. Le acusa de globalizar el gusto y provocar que todos los vinos sepan a lo mismo. ¡Tiembla Parker!

 

Quién teme a Robert Paker? Desde luego todos  los bodegueros, el nuevo y viejo mundo elaboran cosechas y facturan vinos cada año a la espera de los temidos «puntos parker». El abogado neoyorquino Robert M. Parker lleva fustigando con su látigo a la enología internacional en un ejemplo de «gurú» insólito en cualquier otra disciplina. Pero desde luego a Alice Feiring no le asusta la longa mano del todopoderoso crítico estadounidense.

Alice es pequeña y tímida, y muy pelirroja. Con su cabello color vino y su menuda figura se ha convertido en la oponente del emperador Parker. Mujer de armas tomar, ha vertido en un libro de impacto mundial su diatriba contra le hegemónica manera de entender el vino por Parker y los parkerianos.

 

De la misma manera que pasaba con Borges, seguramente Parker no sea responsable de todo el séquito que lleva detrás cada una de sus apreciaciones enológicas, pero claro, los parkerianos, contra los que lucha la Feiring, han establecido que los vinos deben tener un acabado idéntico, en una especie de globalización de las añadas, con independencia de su lugar de elaboración. Hay un fenómeno conocido como la parkerización, auténtico pensamiento único, contra el que arremete Alice Feiring en el libro titulado: «La batalla por el vino y el amor o como salvé al mundo de la parkerización». Este alegato, editado en España por Tusquets, en su prestigiosa colección «Los cinco sentidos», desmonta la tiranía del famoso abogado y enólogo.

La escritora es también la responsable de uno de los blog enológicos más combativos y clarividentes llamado «Veritas in vino». La columnista de vinos de «Los Angeles Times Magazine»,  «New York Times» o «Wall Street Journal» nos lanza una mirada añorante, nostálgica y hermosa, sobre un vino que se escapa entre los dedos. Los vinos españoles tampoco se salvan de la quema y, llamativamente, dice la Feiring que cuando viaja a Bilbao ya no sabe qué vino beber, pues todos los ejemplares saben a lo mismo. Aromas y sabores Parker. Salvo para ella, los genuinos vinos López de Heredia.

 

El vino ha sido la expresión de un terruño, de unos viticultores que hablan lenguas diferentes y de unos bebedores con paladares autóctonos. El imperio Parker, según la autora, propicia la homogeneización, y huye de vinos «que hagan pensar, sonreír, reír, o sentirse sexy».

 

Especialmente esta dama de hierro de la enología, ya convertida para muchos en heroína, arremete contra los vinos elaborados con demasiados sulfitos y componentes químicos. El vino debe contar su historia, arrullar al bebedor y liberarle según el gusto de cada persona.

Todo empezó cuando un oscuro leguleyo estadounidense pasó de un bufete que quería convertirse en defensor de los derechos de los consumidores a un sorprendente apóstol con su «the wine advocate» desde 1979. El mundo de las finanzas, a la planta de un rascacielos, desde la que dicta sentencias sin recurso alguno para bodegueros y distribuidores mundiales.  Cuando Parker nos visita cada año, su lista hace temblar los mercados, muchos se desesperan, otros brindan por la cantidad de dinero que supone en su cotización, y los más se ponen a pensar en cómo agasajar la próxima temporada al príncipe Parker.

 

Impartiendo doctrina en España
Este mesías ha estado este año impartiendo doctrina por España, alardeando de amor por las garnachas y por su caprichosa selección que, según los iniciados, le inspira uno de sus esbirros llamado Jay Miller. La dulce y feroz Alice denuncia que La Rioja ya no es la misma.
Habla de que Parker ha abducido a los viticultores riojanos en pos del tanino artificial, la microoxigenación, una irrigación manipulada, un envejecimiento prematuro y extraño y una snob hipermaduración... Casi nada. Incluso se habla de un canon represivo de sabores. En este debate, que seguramente vaya a socavar los cimientos del gigante con pies de barro llamado Robert Parker, hay una revindicación por la autenticidad.

El mercado, el bendito mercado. El que diluye la personalidad de los albariños gallegos o el del barolo italiano. Todos los vinos hechos según el molde parkerista huelen a vainilla y cereza. Burdeos y la californiano «Napa Valley» son el eje ideológico del picapleitos que sólo ejerce demandando a quien se aparta de su jurisprudencia.

 

Pero hoy la cresta de la ola, a pesar de lo que tanto Feiring, como el polémico documental  «Mondo vino» han explicado, lo que priva es el sistema de puntos de Robert Parker, auténtica bolsa del vino internacional, sin parangón en cualquier otro mercado económico o cultural.  Se ha divinizado este canon y este protocolo enológico. Los importadores, japoneses, rusos, árabes, o de cualquier latitud, llevan a la manera de pistola, para disparar al que se mueva, las puntuaciones de Robert Parker.

Con una nariz asegurada, según cuentan, en más de un millón de dólares, el crítico-financiero va desgranando una guía única y sin muchas discrepancias. Alice Feirinig se ha metido en la boca del lobo y ha apostado por la diversidad enológica. Auténtica guerra de talento y de opiniones apasionadas, esta antagonía que acaba de nacer con el libro de Alice Feiring, llamado a ser la comidilla del vino, va a colocar a cada uno en su sitio. Las primeras reacciones han sido de agradecimiento de todos los apátridas y perseguidos por la dictadura parkeriana.

Seguramente la descalificación de Alice vendrá por su condición femenina en un mundo de varones, y por todos los iniciados que han ido cambiando el proceso de creación vinícola al ritmo de los oscars de Parker. Es tal el dominio de éste en la escena del vino planetaria, que no hay nadie que le haga ligeramente sombra. Todos los comentarios que se largan en contra del abogado se transforman en alborozo cuando al bodeguero le toca la rifa de los noventa y tantos puntos Parker.

Pero además, Parker es responsable de una nomenclatura muy singular. Todo el lenguaje entre hermético y arbitrario que hoy se despacha en las criticas de vino es también herencia del hombre de leyes enológicas. El taninopino, los aromas a asfalto de carretera mojada en el medio oeste americano y otras sandeces de este estilo son la lingua franca del planetavino, la sombra de Parker es alargada, aunque para la Feiring esté lleno de trampas.  Cotizar o no, esa es la cuestión. Ser premiado con los puntos o no, es el «bussiness». La autora de un libro llamado a ser la «Biblia Negra» del apóstol Parker reclama con rotundidad que hay alternativa: básicamente dejar que cada vino cuente su historia. Aunque en el fondo hay un deje pesimista en todo este panorama y una batalla con sensación de derrota. Los mas de 4.000 bodegueros españoles deben dedicar un rato entra barrica y barrica para leer esta batalla del vino y del amor.

 

El amor por la autenticidad de los viñedos que no conocen de periódicos digitales ni de transacciones mercantiles. La revolución ha llegado. ¡Tiembla Robert Parker!

¿Hay un parker español?
No. El fenómeno de «gurú» del vino tiene algunos ejemplares españoles. Pero ni de lejos es algo parecido al neoyorquino. José Peñín, autor de su célebre guía verde de los vinos españoles, es lo más parecido al papa americano. Desde hace muchos años Penín viene calificando las añadas celtibéricas, es autor de muchos libros sobre la materia y ha dirigido la revista «Sibarita», recientemente desaparecida por la crisis del sector. Ejemplo de un crítico de larga trayectoria, Penín tiene detractores y partidarios en el «mondovino» español.

 

De la misma manera Andrés Proensa, el más sagaz y técnico de los periodistas del vino, edita una guía anual, dirige una revista selecta llamada «Planetavino» y posee las opiniones más influyentes entra la casta de bodegueros y vagabundos del vino. Carlos Delgado, otrora director de revistas, crítico de periódicos de tirada nacional, Bartolomé Sánchez, Juan Fernández-Cuesta, entre otros, vienen ocupando las tribunas enológicas sin haber roto la difusión de un público muy especializado y con división de opiniones. Pionera de todo esto fue Isabel Mijares, que conmocionó con un lenguaje directo y a veces insólito las estructuras de un inmovilista entorno vinícola español. Ninguno de ellos tiene el poder de Parker.

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13 mayo 2010 4 13 /05 /mayo /2010 02:19

La maestra sommelier Marina Beltrame estuvo en Lima para dictar un seminario organizado por Wines of Argentina

 
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Pionera. Marina Beltrame fundó la Escuela Argentina de Sommeliers, que hoy tiene cinco sedes donde forman a especialistas en dos años. (Foto: Karen Zárate)

 

Por Catherine Contreras

Marina Beltrame tiene una historia de lo más interesante. A los 26 años, luego de estudiar administración hotelera y trabajar unos años en su rubro, se topó con un mecenas que la conminó a estudiar sommelería en Francia.

 

Sucede que este empresario galo, involucrado en el negocio de los corchos, notó que a mediados de los años 90 en Argentina se producía mucho vino, pero no se hablaba bien [al respecto] ni mucho menos se consumía correctamente.

 

Le propuso irse becada a la École de París des Métiers de la Table (en realidad fue él quien le pagó la carrera, pero no se lo dijo al inicio) y le deslizó la idea de montar, a su regreso, una escuela de sommelería en Buenos Aires.

 

Tres años después, Marina regresó a Buenos Aires y empezó a arar. Debía cambiar costumbres arraigadas y educar en el tema de servicio de vino no solo a los mozos, sino también al consumidor. Se convirtió así no solo en la primera sommelier de su país, sino también en la pionera en la enseñanza de estas prácticas de servicio, al crear en 1999 la Escuela Argentina de Sommeliers, que hoy tiene cinco filiales en Buenos Aires y Mendoza (Argentina), San José (Costa Rica), Bogotá (Colombia) y Panamá.

 

LA LUCHA
“Trabajar en un restaurante era batallar todas las noches con gente nueva a la que debía explicarle todo”, recuerda Marina, quien por entonces no tenía ni 30 años.

 

“Empecé con cursos cortos, también dirigidos al consumidor, para enseñarle a presionar para que el servicio fuese bueno”, admite esta maestra que en el 2006 dio el salto a la televisión para conducir en el canal Elgourmet el espacio “Notas de cata”, que el año pasado emitió su cuarta temporada y actualmente ha entrado en etapa de reestructuración.

 

Respecto del futuro de esta profesión, la especialista confiesa que le gusta ir un paso adelante. “En la escuela estamos cambiando bastante el perfil del sommelier. Queremos sostener la profesionalización y la inserción laboral de nuestros egresados, pero creemos que hoy es fundamental la gestión, la parte comercial, que estamos también incorporando”, explica Marina, quien recuerda que un sommelier debe vender y seducir con sus alternativas de vino a un cliente.

 

“El puesto de sommelier se paga solo, porque genera ventas. No lo tienen que ver como un costo”, dice, convincente, la especialista, que calcula tener un total de 400 graduados en una década de funcionamiento.

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26 febrero 2010 5 26 /02 /febrero /2010 11:46



MIGUEL BRASCO
"Para aprender bien de vinos hay que ir al supermercado"
A los 80 años, es un reconocido humorista, escritor y dibujante. Pero con la televisión y el auge del consumo de vinos, se convirtió en uno de los principales referentes para hablar de uvas y cepas. Aunque critica la moda impuesta por la publicidad.


POR JUAN MANUEL GAIMARO
jgaimaro@larazon.com.ar


La cita es antes del mediodía en un coqueto departamento de Recoleta y de inmediato surge el lamento por no haberla pautado de noche, en algún bar. Así, la posibilidad de decirle "Dele, pida usted que yo invito" sería un privilegio para dejarse llevar por los conocimientos de un auténtico sibarita, casi en clase particular. Es que uno espera encontrarlo así a Miguel Brascó, el primer y más original crítico de vinos del país, siempre copa en mano y con sus clásicos tiradores y moño adornando una figura que delata su buen vivir. "El moño y los tiradores son como un uniforme. Sin darme cuenta se me convirtió en un look", dice, y aclara que los usa sólo porque así se lo pide la gente: "Lo grave es si estás filmando exteriores en un viñedo mendocino en pleno invierno. ¡Todo el mundo con bufanda hasta la cabeza y yo me tengo que sacar el saco para estar en tiradores!".

Pero es una buena forma de vida.
¿Será por eso que ahora hay una especie de auge del vino?
Es un fenómeno internacional provocado por un marketing norteamericano de posguerra. Lo importante de una bebida es que la gente la tome mientras come. Y el vino es un acompañamiento de la comida desde el Imperio Romano. El fenómeno de tantas cosas vinculadas con el vino no es más que una réplica del fashion, una moda impuesta por la publicidad.

¿Cómo explica entonces el furor de la gente por saber más, o de las degustaciones?
El vino es especial en la comida, fuera de ella es fashion. Las degustaciones son artificiales. El tipo que está así de ''dorapa'', tomando sin comer, diciendo que tal vino tiene aroma a frutos rojos, son macanas. Un circo.

¿Cómo se hace entonces para aprender de vinos?
Es que de vinos no hay que saber nada, simplemente hay que tomarlos. El argentino es un tomador de vino genético, tiene un feeling que viene de sus antepasados. Hay gente que viene y me dice ''yo no sé nada de vinos, nunca tomé en mi vida''. Pero vos le das un vino bueno y otro malo y no le erra nunca. Para aprender de vinos no hay que leer, ir a degustaciones ni a conferencias. Hay que ir al supermercado y comprar una botella, y una más de alguno parecido para comparar.

¿Entonces hay que tomar más?
La cultura del vino se adquiere sola, pero tenés que tener la curiosidad y estar predispuesto a probarlo. No hay ninguna cosa que ayude para nada, hay que probar atentamente, pensar y vincularlo con la comida. Para conocer más de vino hay que tomar más. El que sabe se distingue por la forma en que toma.

¿Usted cuándo empezó?
Desde que era chico. Mi generación no conocía la Coca Cola y los padres nos daban vino con soda. Primero mucha soda y un chorrito de vino, y después más vino y menos soda. La cultura del vino era natural. Pero se rompió esa evolución normal.

¿Varietales o de corte?
No existen los varietales, es un invento. El vino tradicional es mezcla o blend, que da una mayor versatilidad. El cabernet es un vino complicado, difícil, complejo, serio y austero; un merlot es frívolo o gay. Si vos los mezclás obtenés algo mejor. Es como invitar a comer a un tipo serio y a otro gracioso. Entonces tenés una comida equilibrada.

¿Hay normas para tomar vino?
El vino es mejor que cualquier otra bebida para comer, porque es más versátil. No hay ningún plato que no encuentre un vino que lo complemente o lo redondee. Hay normas muy generales que son indicativas pero no taxativas, no te obligan.

¿Incluso tomarlo con soda?
¡Con soda también! ¡Y con hielo también! Aunque es un mal uso argentino para tomarlo fresco. No hay obligaciones ni prohibiciones. Dicen ''tómelo a 16 grados'', pero son todas macanas. Depende de dónde estés: no es lo mismo un lugar con aire acondicionado que un quincho junto a la pileta. El vino se adecua a las circunstancias. Esos preceptos tan ortodoxos son siempre para desconfiar


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23 febrero 2010 2 23 /02 /febrero /2010 21:51

Hallelujah, Hallelujah, Parker ha llegado...

 

Es increíble como todo un continente, toda una cultura, toda una industria, todo un modelo de calidad se desmoronan por la opinión de un abogado

Juan Antonio Bilbao. Director de DosUve, marketing creativo para el sector agroalimentario y enológico.

Estaba yo sin saber que hacer y ya sabéis lo que dice el refrán : “cuando el burro se aburre, espanta moscas con el rabo"… y me acorde de la llegada del Sr. Robert Parker a España después de años de ansiosa espera.

La película “Bienvenido Mr. Marshall” refleja una España, que creíamos desaparecida, pero visitas como esta confirman lo que Berlanga quiso reflejar.



Escribo este artículo sentado en la barra de un bar de Ámsterdam, mientras me tomo una Heineken ( ¿recuerdan que el gran secreto de la calidad de esta cerveza esta en pensar en verde?) y espero a que pase la noche para poder asistir al primer encuentro (feria) internacional de vino a granel, que se celebra en la ya mencionada ciudad. Por un lado Robert Parker llega a España para decirnos, lo que esta bien o lo que esta mal, a modo de profeta mesiánico y mientras tanto más de 70 cooperativas españolas se van a Amsterdaan, a ver si pueden vender un poco de vino, aun a riesgo de no recibir la influencia milagrosa de Mr. Robert y sus palabras.

Es increíble, como todo un continente, toda una tradición, todo un modelo de vida, toda una cultura, toda una industria, todo un modelo de calidad se desmoronan en función de lo que dice un abogado de Maryland…

Aunque parezca lo contrario, y ya se que mis palabras se empeñan en ello, no tengo nada en contra del famoso tótem – prescriptor - abogado…

Es más, todo lo contrario, el mundo del vino tiene mucho que agradecer a la publicación de este aficionado americano, que seguramente haya conseguido aumentar y mejorar el consumo de vino en su amada patria.

Y a nivel particular, solo puedo decir que mi envidia es solo comparable en tamaño, a cualquiera de esas nuevas mega torres, que se están construyendo por todo el mundo. (Envidia sana, claro esta).

 

Pero lo que me deja totalmente acojonado es, que los europeos , tanto los consumidores, como , y esto es mucho más graves , los hombres y mujeres del sector, se dejen influenciar, mediatizar, asesorar , dirigir y anular, por los comentarios de este afamado crítico, que maneja todos los vinos del mundo, pero que hasta hace escasamente un mes, nunca había estado en España.

Un señor que viene a España a hablar de sus vinos y sus zonas pero solo cata y conoce los vinos de EEUU, los Burdeos y Borgoña, ya que el resto de vinos del mundo los cata su equipo.

Una persona que consigue que una pequeña bodega de Toro, sea comprada por el grupo LVMH (enhorabuena por los inteligentes vendedores).

Estamos esperando todos los años la famosa lista para, saber que poder beber los consumidores, para saber si se pueden comprar un mercedes nuevo los bodegueros que has subido algún punto y para saber si se tienen que hacer el harakiri, alguno de los bodegueros que bajan estrepitosamente de puntos.

Y aquellos que están en el divino, vanhalico y estratosférico club de los 100… Dios mío que orgasmo, que explosión , “soy del club de los 100 y tu no, bueno tu, y tu y tu y tu … y todo Dios…”

Bodegas tan “centenarias” como Clos Mogador, Pingus, Artadi, Benjamín Romero y Bodegas Termanthia son las únicas merecedoras de tal máxima puntuación mientras que bodegas como por ejemplo Vega Sicilia, y otras muchas pasan a un papel segundón por el mero hecho de no ser bodegas Parker.

Yo llevo años defendiendo la bondad y casi lo ajustado del precio, de muchas bodegas históricas francesas, pertenecientes a los mejores pagos y a las mejores zonas, que cotizan en cientos de euros y que tienen una historia y una trayectoria que avalan dichas cotizaciones.

Por otro lado también llevo años defendiendo, la gran calidad que atesoran los vinos que se cotizan por unidades de euro… solo hay que probar y descubrir…

Pero lo que no trago son, esos vinos recién llegados al mercado y que en función de puntuaciones perfectas del señor de Massachussets, coticen en el mercado a precios superiores a los grandes vinos de toda la vida…. Y si cotizan es porque se venden…

En muchos de mis artículos de opinión ha planteado la necesidad de crear criterios propios, construidos desde la propia experiencia y la propia cultura del gusto…. Las guía están muy bien como herramienta de introducción e investigación, los artículos divulgativos están muy bien para aumentar la cultura y el saber, de un sector complicado y extenso, los artículos de opinión están muy bien para generar polémica y avivar el ambiente de un sector que cada día esta más moribundo…

Pero lo verdaderamente interesante es que los consumidores prueben y se diviertan y sobre todo que los productores y elaboradores sean fieles a un criterio fijado por tantos parámetros como ellos quieran: "terroir", originalidad, innovación, diversificación, diferenciación, varietalidad, madera, "i+d", e incluso “parkerización”.

Yo se que no estoy diciendo nada nuevo y que llueve sobre mojado, pero parece que nadie se pone paraguas ni chubasquero….

El panorama actual es absolutamente desalentador, las exportaciones de vino español siguen cayendo, el consumo per cápita del estado es asimilable a cualquier país musulmán ( 18 litros por habitante y año) y por si fuera poco este año, el señor Parker no ha concedido ni un solo “100” a ningún vino español….

Alea jacta est…

Fuente: El Amigo de Moe

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